¿Se le ha ido la cabeza a Camps? ¿Está desnortado el presidente de la Generalitat Valenciana? A tenor de lo que vienen diciendo los últimos días los de su Partido, deberíamos pensar que sí. Frases como:”lo que está soportando” o “hay una cacería mediática contra él” están siendo los argumentos que desde el PP se dicen para justificar un comportamiento, cuando menos, sospechoso de pérdida de razón. Aunque, dada la mala leche que suele haber en las Partidos, uno al final nunca sabe si están tratando de echarle un cable, o le están poniendo la camisa de fuerza para enviarle al manicomio y quitárselo de en medio.Claro que el propio Camps está poniendo toda la carne en el asador para que no tengamos más remedio que pensar que ha perdido la cordura. Así cuando no contesta a los preguntas de los periodistas henchido de paz y amor, tal como si acabara de abandonar una comuna hippie; no tiene empacho en hacerle la pelota a Rajoy hasta el babeo: tu eres mi guía y mi refugio, le dijo recientemente; o le amarga la Convención de autobombo que se han dado en Barcelona, presentándose con un grupo de aclamadores profesionales, para más INRI de Castellón, restándole protagonismos a su presidente, para luego dejarle plantado e irse a pasear en Ferrari por Valencia, como si el mundo fuera hermoso y bello. Ahora le da por perseguir viandantes que pasan y le llaman corrupto. Su capacidad de sorprendernos no tiene límites.
Don quijote perdió la cordura creyéndose caballero y lanzóse a desfacer entuertos con los que poder presentarse ante su amada Dulcinea como tal. Camps, obsesionado con recuperar su imagen de bon chiquet, se ha lanzado a desfacer su entuerto particular, haciendo quijotadas, y si el primero resulto gracioso y entrañable, él está rozando lo grotesco y lo ridículo. Y su Partido riéndole las gracias.















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