sábado 4 de julio de 2009

La estirpe Cromañón

Hace ya unos cuantos años, cuando el que esto escribe hacía la mili, recuerdo que charlábamos un grupo de compañeros milicos, sobre cómo actuaría cada uno si estando de guardia a las puertas del cuartel, se producía la situación de que alguien intentara acercarse más allá del límite permitido, haciendo caso omiso a nuestras advertencias. Las respuestas fueron varias, aunque todos intentaríamos hacer frente a la situación de la manera menos bárbara posible. Todos menos uno, que sin titubear dijo que él dispararía contra el supuesto asaltante. No nos extrañó, pues el autor de la misma era un ser primitivo y bruto, al que, no por casualidad, apodábamos Cromañón. Aquello me hizo pensar en lo peligroso que es dar poder, de cualquier índole, a los cromañones que todavía habitan entre nosotros.
Me viene este recuerdo a la mente después de leer sobre el desagradable comportamiento que una concejala del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Castellón tuvo hace unos días en el pleno, plagado de insultos a algunos concejales de la oposición. Tan bochornoso debió ser el espectáculo verbal, que el propio Alcalde, permisivo con sus ediles, tuvo que llamarla al orden. Y es que no es la primera vez que esta señora hace gala de una verborrea prehistórica para tapar su falta de ideas y de discurso político. Pasada de vueltas como está, no estaría de más que alguien le enseñara que después del hombre de cromañón, vino la Grecia Clásica, el Renacimiento, la Ilustración, y la Democracia, entre otras etapas históricas, que han ido refinando el comportamiento político de la sociedad. En definitiva que el homo sapiens ya salió de las cavernas y en los últimos 30.000 años ha ido aprendiendo a convivir y respetar a los demás.