Hace un par de semanas, en plena campaña de las elecciones al Parlamento Europeo, Mariano Rajoy se paseó por las calles de Castellón, con unos dirigentes locales del PP exultantes de gozo. No era para menos, en un momento delicado para el Partido en la provincia, acosado por los tribunales en diferentes casos de corrupción, el gran líder, haciendo como que no se quiere enterar de lo que pasa en su Partido, los bendecía a todos y “ego te absolvo” los pecados que estos hayan cometido. Fue como un anticipo de la vista gorda que los electores de derechas iban a hacer días más tarde. Demasiados indultos para unos señores que, según el PP, todavía no son culpables de nada.La foto puede hacer historia: en el centro, un Mariano Rajoy con cara de guasa, como dicie
ndo: veis como si tengo narices de pasarme con estos dos, “pa chulo yo”. A su derecha un Francisco Camps con gesto de soberbia; si tuviera la lengua fuera nos recordaría a aquel de Franco abrazado por Millan Astray mientras entonan cantos legionarios. A su izquierda Carlos Fabra que parece estar imitando a Chiquito de la Calzada diciendo: can de mor, por la gloria de mi madre, de esta me perdona hasta Hacienda.Solo falta el alcalde Alberto Fabra, quizá porque para su estómago es demasiado aparecer retratado con determinadas compañías; quizá porque, calculador, sepa que esa foto podría perjudicar su futura carrera política; quizá porque a Mariano Rajoy le distorsione para su discurso de rebajas de impuestos, aparecer con quien los ha subido desmedidamente para ocultar su mala gestión económica al frente del Ayuntamiento.















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