martes 19 de mayo de 2009

Un mar de miradas

Hace unos meses tuve la oportunidad de ver en La Coruña la exposición “El Retrato Español en el Prado. De Goya a Sorolla”; aunque estaba delimitada a un siglo, daba cuenta de la buena salud que el retrato ha tenido en la pintura española a lo largo de la Historia. Una suerte que viniendo de los grandes maestros españoles de los siglos XVI y XVII: El Greco, Velázquez, Zurbarán…, llegó hasta el siglo pasado, en otro momento de máxima expresión del retrato, de la mano de Picasso, Miró, Zuloaga, o Miquel Barceló, entre otros. Se puede decir, entonces, que el retrato es una de los géneros pictóricos más fructíferos e importantes de la pintura española, una tradición que llega al siglo XXI y que ha sabido recoger la pintora madrileña, afincada desde hace treinta años en Castellón, María Olmeda, tal como nos muestra en su excelente colección de retratos que, hasta el 30 de Mayo, se pueden ver en el Centro Cultural Las Aulas de la Diputación de Castellón, con el título: Un Mar de Miradas.
Dice el pintor manchego Antonio López que el retrato es un género muy específico y difícil. Sin embargo viendo la obra de María Olmeda no parece serlo, quizá porque cómo ella bien apunta: “Retratar, es como dibujar los momentos, la vida, el tiempo de cada persona”, y de eso María sabe mucho, de sacarle a cada personaje el alma y plasmarlo en el lienzo. Una dificultad que ella hace fácil, y lo consigue haciendo emerger cada retrato del fondo del cuadro, con tanta delicadeza, que parecen dos notas acompasadas de una minúscula sinfonía, de la que María Olmeda es la genuina directora.